“PRIMER AMOR”
Aunque se hizo famosa como actriz, la música fue la vocación inicial de Soledad Villamil, quien lanza su disco.
A treinta minutos de la capital, detrás de un portón la atenta y amistosa mirada de Pancha - una adorable golden retriever de tres años - nos da la bienvenida a la casa de Soledad Villamil. Apenas recibe al equipo de VANIDADES, la actriz se disculpa por el desorden. Es que hace apenas un par de semanas que se mudo a un barrio tranquilo y de casas bajas en el norte bonaerense. Aún a medio terminar, la casa ya anticipa convertirse en un confortable hogar para su familia, compuesta por su marido el actor y director Federico Olivera y las dos hijas de la pareja: Violeta, de siete años, y Clara, de dos, quién está pendiente de cada movimiento de su mamá. Es un tiempo de varios cambios y comienzos para Soledad.
Además de nueva casa, estrena su primer disco solista Soledad Villamil canta, que acaba de salir a la venta.”El disco es como un hijo más , por toda la dedicación, el cuidado, el calor, el cariño y la concentración que pusimos en él. Y que ahora llegue al público, que tome su camino y que alguien lo compre es muy emocionante para mi. Nació de las puras ganas de hacerlo”, describe.
-El título de tu disco es una afirmación. ¿Es hacia vos, hacia el afuera o hacia la critica?
-Si, es una afirmación, pero hacia mi primero.
Yo siempre tuve una relación muy cercana con la música. Mi primera vocación era más la música que la actuación, porque fue la primera actividad artística que empecé, cuando era muy chiquita, a los siete u ocho años. Y cuando en la adolescencia me animé a estudiar teatro, de una manera bastante natural empecé a profesionalizarme en la actuación. Pero nunca dejé de tomar clases de música, siempre estuvo muy presente en mí. Después, a partir del espectáculo Glorias Porteñas, que era un musical, empecé a reconectarme nuevamente con la música. Y este disco es un paso más en esa dirección, dejando en un segundo plano el teatro.
-¿Estás postergando tu carrera teatral?
-No. Solo la dejo de lado en relación a como interpreto las canciones de este disco. En Soledad Villamil Canta ya desde el título me propongo ser yo misma y subir al escenario a cantar, sin interpretar personaje alguno. Pero la actuación no está postergada, sino que se alternara con la música en función de cómo vayan surgiendo los proyectos. No es que una cosa se pelee con la otra.
-En otros países, por requerimientos de la industria del espectáculo los actores están formados para cantar, bailar y actuar, por lo que no es raro que un actor inicie una carrera de cantante. Acá son raras las excepciones. ¿Como sentís que fue recibido el echo de que te lances a cantar?
-No encuentro ninguna resistencia. Si quizás hay cierta expectativa, evidentemente por una cuestión de tiempo. Hace muchos años que yo trabajo como actriz y la gente me conoce en relación a eso. Es natural que haya un asombro por mi carrera como cantante, pero yo internamente siento que eso se va a aclarar por si mismo. Esto para mi es tan claro - que soy artista, y que a veces canto y a veces actúo -, terminará siéndolo también para el publico.
- Tu disco es muy particular en cuanto a las elección de temas, están muy relacionados con lo criollo.¿Por que no hay algo más comercial?
Porque nada en este proyecto esta pensado desde lo comercial; aunque obviamente quiero que se vendan muchos discos, esta pensado desde las ganas de cantar una serie de canciones. Es un repertorio criollo que combina ritmos dentro de lo que seria el género del cantor nacional, del tango, del vals, de la ranchera, de la chamarra. ¿Por que elegí esa música? No lo sé, supongo que como escritor que se sienta a escribir o un artista que comienza a pintar un cuadro, uno no tiene un propósito previo fijo.
-¿Pensás que en un próximo disco te animarás a escribir tus propias letras?
Puede ser .Me gustaría, pero espero que el tiempo lo proponga. Aunque hoy me siento muy ligada a este trabajo, no descarto la posibilidad de hacer otro tipo de repertorio, y también me imagino escribiendo alguna letra.
TALENTO A FLOR DE PIEL
Los ojos cristalinos de Soledad cambian de expresión de una manera asombrosa. En un segundo transmiten una seriedad casi severa y enseguida dejan paso a una alegría contagiosa.
Imposible no asociarla con los personales que la hicieron famosa. Es que con apenas 38 años, Soledad ya recorrió un largo camino en la televisión, el teatro y el cine. En la pantalla chica se destaco en exitosos ciclos como Zona de riesgo, Nueve lunas, De poeta y de loco, La condena de Gabriel Doyle, Fiscales, Vulnerables, Culpables, y Locas de amor. En cine probo su carisma en varios géneros: en comedias románticas como No sos vos, soy yo y El mismo amor, la misma lluvia y en dramas: Un oso rojo, El sueño de los heroes, La vida según Muriel, Un muro de silencio y Vivir mata. Pero su origen son las tablas: “Comencé hace 15 años estudiando teatro y enseguida empecé a trabajar como actriz. Al principio no tenía otra ambición que no fuese desarrollar mi vocación dentro del teatro. Hice una versión de Hamlet de Ricardo Bartis en el Teatro San Martín, y a partir de esa actuación me llamaron para hacer una película y un programa de televisión. Así empezó mi trabajo frente a las cámaras, pero salí netamente del teatro”.
Si bien a partir de entonces se abrió paso a otros ámbitos, nunca abandono su primera pasión.
EL VALOR DE LOS PREMIOS
Durante la década y media de carrera se la vio en obras como
El pasado, Es necesario entender un poco, Recuerdos son recuerdos, Glorias Porteñas- musical por el que recibió un premio ACE-, Monólogos de la vagina, La venganza de Don Mendo, Matar el pensamiento y la más reciente Ella en mi cabeza.
-Dentro del universo de los artistas jóvenes sos considerada una actriz de carácter. ¿Te pesa esa etiqueta al momento de desear un papel determinado, quizás una comedia?
Yo estoy contenta con lo que tengo hoy. Es cierto que a mi me encanta la comedia. No hice ninguna en televisión pero si he hecho obras de teatro y películas donde trabaje el humor.
También en los espacios que yo me genero a mi misma uso el humor, la liviandad, la ligereza y a la vez ciertas profundidades. Entonces no es que me falte algo, y acepto y entiendo que estas son las reglas del juego. Si hice determinado trabajo y fue bien considerado entonces es lógico que un productor o un director cuando tiene un personaje que requiere de ese color. Seria desagradecido de mi parte decir: “no, yo quiero otra cosa”.
-Siempre fuiste aplaudida por la crítica.
¿Cómo te llevas con los premios?
Obviamente que a todos nos gusta ser premiados y sentir que alguien reparo en el trabajo que hicimos, pero en esa medida. No mucho más. El tema de los premios siempre pasa por la organización de los seres humanos, y los seres humanos somos muy falibles. Siempre hay muchos intereses en juego. Un premio no es un parámetro que a mi me guíe, ni cuando me premian a mi, ni cuando premian a otro. No siempre el que mejor trabaja es premiado y no siempre el premiado es el que mejor trabaja.
Aunque suene trillado, el mejor premio es la respuesta del público.
-Hace poco estuvo el director Francis Ford Coppola en la Argentina buscando actores para una próxima película. ¿Audicionaste para él?
No, no audicioné. Tuve una reunión con él, nada más. No llegué a audicionar y no volví a tener noticias. Obviamente que me gustaría trabajar con él. Pero es raro. Incluso cuando me llamaron por teléfono para conocerlo, me pareció que era algo de una excepcionalidad singular. Algo así como si alguien me hubiese dicho: “¿Querés tomar este cohete para ir a la luna?. Y dije: “ Bueno, dale ¡vamos!. Está bueno como oportunidad pero también entiendo que es algo muy ocasional dentro de lo que es mi vida y mi trabajo.
Quizás de más chica tenía la idea de que un trabajo podía cambiarlo todo. Ahora me doy cuenta de que todo se trata de una sucesión de cosas, de momentos y proyectos. Y eso va armando el lugar donde uno quiere estar. Por supuesto que si alguien viniera a decirme “Vas a trabajar con Coppola” sería maravilloso. Pero si no pasa, también está todo bien.
-Tanto vos como tu marido son artistas. Si una de tus hijas viniera a pedirte ir a un casting, ¿se lo permitirías?
No, no la dejaría. La idea es que sigan siendo niñas hoy. Primero porque me parece que en la niñez los chicos tienen que jugar, no trabajar. Y en la juventud, creo que el trabajo es un paso posterior a la formación; no porque haya que ser erudito, sino porque tiene que darse una conexión real con lo que es actuar.
Y eso se consigue tomando clases de teatro y practicando la actividad más que trabajando.
Si no, es ir por el camino del resultado y no me parece que eso sea positivo.
